La moda pitujera de estos días
entre los aficionados y amigos,
se llama meme o tocadura impía.
Se resume en imponerle un castigo,
a quien primero surja en tu cabeza,
consistente en publicar sin abrigo
seis cosas de su persona y bajeza,
frases al viento, placeres ocultos,
miedos, gustos, orgullo y pereza.
Como no soy amigo de tumultos,
evado modas y manifestaciones,
aunque esta vez escurrir el bulto,
se hace difícil a falta de opciones.
Diremos pues, que me arriesgo y disparo,
ahí va el meme y mis abnegaciones:
Primero diré que nunca soy claro,
nadie sabe jamás si voy o vengo,
y si me preguntan, respondo amaro.
Físicamente soy barbilüengo,
más por pereza que por vil estética,
porque a afeitarme a diario, me niego.
La sociedad es una ruína aséptica,
así que no gozo de compañía
sea compañía pulcra o luética.
De mi soledad puedo hablar un día
entero con infinita pasión,
valga decir por hoy que bien podría
vivir años y años sin pretensión
de hablar con nadie, persona o sueño,
y sería feliz con mi abjuración.
Cuarto punto a tratar es mi empeño,
en querer ser poeta o literato,
aunque por más que leo no soy Leño,
ni Sabina, ni Quevedo, ni Plauto.
Me conformo en disfrutar de la letra
un mes, una semana, un día, un rato.
Mi mayor temor es la sombra tetra,
porque en este bosque desabrido
de la vida, hay hongos, pero no metras.
De todo se sale si es advertido,
problemas, engaños y enfermedades,
menos del hilo de Átropos partido.
Para finalizar mis cualidades,
recuerdo una que siempre va de oficio,
soy pesimista en grandes cantidades,
no es que vea el vaso medio vacío,
es que sencillamente no hay vaso,
(lo sé, es tétrico, triste y baldío)
Y con este terceto que repaso,
contad si son seis cosas y está hecho
—como diría Lope o Garcilaso—
mi meme termino, hincho el pecho,
ahora le paso la patata caliente,
al hada del pasillo con despecho,
que estoy cansado de hacer de sirviente,
de morbosas lecturas a repecho.
Postdata: si estos tercetos son malos,
en mi defensa alegaré cansancio,
cansado de memes, juego rancio,
de morbosidad lozana y «pásalo».
Así que no esperen métrica justa,
(de justos voy estos días servido),
ni esperen versos profundos o hundidos,
que basta con que me azoten seis fustas.